El niño dorado y la oveja negra.

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Los hijos criados en una familia narcisista son categorizados por el progenitor narcisista dominante de la familia, que en una gran cantidad de casos se trata de la madre.

La o el narcisista selecciona a uno de sus hijos como el hijo predilecto, o lo que se conoce como el niño dorado, y que además, habitualmente coincide en género con su nombre: HOMBRE, en pocos casos suele otorgarse esta nominación a una mujer. Por otro lado está la mala, la oveja negra o chivo expiatorio. En los dos casos o categorías,  los hijos/as son víctimas del ABUSO NARCISISTA.

En las familias narcisistas los hijos deben estar al servicio de los progenitores y en concreto del progenitor que domina. Los hijos deben encargarse de provocar socialmente una buena imagen, que los demás piensen lo buena madre y padre que son, lo bien que han educado a sus hijos. Evidentemente, este papel queda al servicio del hijo predilecto, y la oveja negra será rechazada  para ejercerlo ( a pesar de tener cualidades más adecuadas para ello) pero las características personales de la oveja negra despertarán en su progenitor sentimientos de descontrol, de inadecuación e incluso de inferioridad, a demás de una evidente competencia por superar y dejar claro, aun que sea destruyéndola quien es superior.

 

El niño dorado o hijo predilecto del psicópata.

 

A diferencia de lo que parece a simple vista, el niño dorado o predilecto es un hijo gravemente abusado y maltratado, y no se salvará de las secuelas de este maltrato vivido prácticamente desde su nacimiento.

Desde el momento que es seleccionado por el progenitor narcisista más dominante o psicópata (hablo del progenitor más dominante porque en las familias narcisistas es habitual que los dos progenitores pertenezcan al espectro de personalidad narcisista, que explica Alexander Lowen en su libro «El Narcisismo: la enfermedad de nuestro tiempo» a pesar de que estén en diferentes grados o niveles) su identidad propia será relegada para servir a los deseos de este progenitor.

Este niño, es el elegido y como tal se le trata: se convierte en el «Rey de la casa. Se le consiente todo, en exceso, se le adula sin motivo, sus malas conductas son exculpadas y justificadas y generalmente serán cargadas por la oveja negra de la familia, a la que se le culpará por todas las quejas del hijo predilecto. No se le exigirá que cumpla con obligaciones ni se le pondrán límites.

Todo valdrá del hijo predilecto siempre que adule al progenitor narcisista dominante.

Directa e indirectamente se le enseña que él es especial y que como tal le han de tratar los demás, pero no por los logros que tenga sino por el único motivo de haber sido seleccionado como predilecto. Los problemas de relaciones con los demás y las conductas de tipo disocial no tardan en llegar.

 

Se le entrenará sigilosamente para ser el que continúe con el legado familiar: el narcisismo patológico. Viviendo como si de un ser superior al resto y con una dominancia extrema por parte de un/a narcisista perverso/a es prácticamente imposible desarrollar una personalidad propia, con ideas propias y con respeto hacia el prójimo.  Es autoconcepto de este niño está supeditado al refuerzo de un/a narcisista que no sigue un criterio racional sino que está basado únicamente en obtener su dosis de ego.

Este niño predilecto, en la edad adulta es muy probable que desarrolle un trastorno del espectro narcisista y muy probablemente de grado elevado.

La oveja negra de la familia o chivo expiatorio

La hija que prácticamente desde el nacimiento es seleccionada como la oveja negra también será marcada de por vida, pero con la diferencia de que esta sí que suele ser seleccionada bajo un criterio, las cualidades que posee, la reacción que produce en los demás, por que esto va a marcar los celos en el progenitor narcisista que determinará que la convierta en el ser despreciable que la quiere convertir a los ojos de los demás.

Esta niña, haga lo que haga será despreciada por este progenitor, nunca será suficiente a sus ojos tenga los logros que tenga, sólo con su presencia provocará un gran rechazo el este progenitor que habitualmente cargará todo su ira y frustración sobre ella. Ella será la culpable de todos los problemas familiares y así, cargando con la culpa impuesta de todo lo malo que ocurra en la familia y a los miembros de esta, crecerá con un sentimiento de indefensión difícil de evitar.

¿Se puede hablar de odio hacia la oveja negra?

Sí que se puede hablar de odio hacia este descendiente.

El odio implica un sentimiento profundo de repulsa que le provoca deseos de dañarle o de que le sucedan desgracias. Y justo esto es lo que la oveja negra de una familia narcisista vivirá toda su vida por parte de los miembros de su familia y en concreto por parte del progenitor dominante, el resto de la familia ocupa un papel más pasivo, permitiendo el abuso pero no necesariamente ejerciéndolo directamente.

El comportamiento abusivo sólo se da en la intimidad de la familia, y se camufla socialmente por un trato ante los demás de aparente normalidad. Lo que aún dificulta más al que lo sufre poder entenderlo. Otro de los aspectos que le llevan a la confusión es que nunca llega a darse una negligencia grave que se pueda detectar desde el entorno próximo, y que pueda representar un punto de inflexión en la toma de decisiones, sino que sutilmente va sintiendo el trato vejatorio y diferente al resto de miembros de la familia y que aumentará en grado cada día que pase, y en mayor medida si sus capacidade van obteniendo éxitos.

El progenitor narcisista dominante hará de su vida un verdadero infierno y arrastrará a los demás miembros de la familia a que le otorguen el mismo trato: Desprecios, ignorancia, desatención emocional, críticas constantes, desaprobación, sabotajes a su progreso, crearle mala fama con mentiras e invenciones. Realmente este tipo de progenitores son tan persuasivos y dominantes que el resto de la familia no tiene otra opción que claudicar o desaparecer de su entorno.

Consecuencias de ser tachada de oveja negra

La niña que es seleccionada como oveja negra de la familia, intentará casi sin medida agradar al progenitor, esforzándose e intentando ser algo que no es pero sin saber tampoco lo que tiene que ser, así su identidad se verá gravemente dañada.

Tenderá a depreciarse por no ser aceptada y aún así, evitará tener sentimientos negativos hacia quien le está hiriendo constantemente, nada más por el hecho de que es su madre o su padre. Su vida transcurrirá intentando no ser quien es para ser aceptada, buscando la aprobación de los demás y valorándose a través del refuerzo externo será la pauta de comportamiento habitual en su vida, determinando todas las relaciones futuras que se den bajo algún tipo de vínculo de apego y en especial con la pareja.Muy probablemente se convierta en una persona dependiente emocional, con parejas abusadoras y muy probablemente narcisistas.

En el intento de dejar atrás su esencia, no puede obviar el sentimiento constante de desprecio a su persona, la valoración de insuficiencia que sus acciones provoca en sus familiares, la intención de su progenitor/a en provocar fracasos, la interposición con sus amistades y parejas… pero esto sólo le lleva a esforzarse más intensamente para destacar y recibir su aceptación. Son muchas las ocasiones en las que ante la imposibilidad de conseguir la aprobación de su familia por su buen comportamiento, siendo cariñosa, amable, no dando problemas… se centran en la búsqueda de aprobación a través del exito en los estudios, los puestos de trabajo o en aquellas actividades que realizan, es decir,  en el ámbito sobre el que sienten algún control, por ello es común ver muchas personas brillantes, con varias carreras o títulos o varios trabajos que son ovejas negras de sus familias.

Los sentimientos de querer desaparecer, los pensamientos de suicidio, la tristeza interior y la búsqueda de momentos de evasión serán habituales en buena parte de su adolescencia y principios de la adultez. Incluso se dan muchos casos, que estos sentimientos perduran durante la edad adulta, son aquellos que la persona no ha podido salir de infierno que representa seguir en la familia.

Como le suelo decir a mis usuarias: «Muchas veces ser la oveja negra de la familia no es ser la mala, sino que significa que se está en un entorno amplio y tan sumamente tóxico y sobretodo desde hace tanto tiempo que es muy difícil tomar consciencia de ello»

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