El número de sesiones es muy difícil de concretar, más aún desconociendo el problema al que hacemos frente.

El objetivo, el punto de partida, el ritmo de aprendizaje, las condiciones particulares, las resistencias internas al cambio y  la motivación del paciente van a ser claves para caminar más o menos rápido durante el proceso.

La evolución del proceso terapéutico no es lineal, sino que se dan una serie de picos de mejoría, intercalados con picos de estancamiento o incluso empeoramiento de los síntomas, en un proceso normal.

Esta evolución se debe a nuestra tendencia natural a seguir los patrones de pensamiento y comportamiento que teníamos instaurados. Para crear nuevas estrategias de comportamiento debemos “crear nuevos caminos de pensamiento” para que esas nuevas estrategias perduren a lo largo del tiempo.

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