12 Respuestas

  1. Luisa

    Hace algunas semanas descubrí el calificativo de psicopata aplicado a un conocido y busqué informacion en internet. Ha sido una sorpresa y un gran alivio descubrir que objetivamente existe ese tipo, perfectamente definido y cuadrado, de personas. Descubrir que sí, que son absolutamente diferentes y que no pueden cambiar, pese a todos los prejuicios y engaños al respecto, te permite afrontarlos y decidir de forma correcta. Empece a atar cabos…

    Puede que toda esa literatura sobre “somos iguales”, “todos tenemos derecho a otra oportunidad y al cambio”, etc. haya sido creada por psicopatas como un medio de supervivencia, manipulacion y promocion? Muy probablemente…

    No encaja en mi experiencia tampoco ese supuesto 1%, que excluiria y dejaria libres a muchisimos de ellos. Forma parte de esa literatura que pueden haber creado para desarrollarse en la impunidad?

    Y sí. Pueden ver la diferencia cuando se les enfrenta. Pero no entenderla. Porque hay maldad en un ser humano completo. Pero ninguna bondad ni dignidad en ellos.

    Habia leido con fascinación, inquietud y sin llegar a comprenderla del todo, la novela “Al este del eden”. La madre es una psicopata inteligente.
    El padre un “buen hombre”, limitado en inteligencia, que nunca entiende ni la manipulacion de que es objeto ni la vida que le rodea y que es, a la vez, victima y verdugo. “Bueno” porque no intenta engañar a nadie y, aunque potencia y apoya a los psicopatas frente a los demas, no lo hace con intencion egoista.

    Uno de sus hijos resulta ser un psicopata, plano por su limitada inteligencia, que se muestra tambien plano en su falsa beatitud.

    El otro hijo es inteligente, capaz de ver el bien y el mal. Y, el sí, con una conciencia que le atormenta porque no quiere, aunque sabe que puede, ser “malo”. Hasta muy al final de la novela y de su vida no entiende la naturaleza del psicopata, esa limitacion que le impide entender la dignidad y la fustracion, panico y odio que siente ante esa”diferencia”.

    Admitida a su pesar su existencia como raza especifica, puedo calificar lo que supuestamente no estaba pasando “del todo” segun yo lo veia. Madres egoistas y psicopatas que no aman, porque no saben, y que simplemente usan a su familia. Parejas que a pesar de ser totalmente “encantadoras” mantienen a desesperados, fustrados y tristes congeneres que “nunca les dan lo que merecen y necesitan”. Presuncion en lugar de orgullo y dignidad, destruccion y victimismo… todo queda explicado y claro. Finalmente respiras aliviado no eres culpable de nada, no debes cambiar nada. Porque ellos no tienen remedio.

    Y el alejamiento protocolario no te convierte en una rata sin sentimientos. Todo lo contrario.

    Tras aceptar y mantenerlo respecto de mi familia, dudas y heridas sin resolver me llevaron a alguien que me resultaba muy “familiar” y que podia redimir los fallos de mi pasado. Alquien como mi madre. Aunque mucho mas inteligente, era encantador, avido y sin dignidad alguna. Tenia todos los caracteres de la raza.

  2. Jose Manuel

    Al leer esta entrada de tu blog, que me alegro de haber encontrado y, por tanto, te agradezco en el alma que lo elabores para el bien de los demás, me he sentido muy identificado con el retrato general de la familia narcisista, que descubrí hace poco más de tres años que me había criado en una de esas, así como el resto de mis hermanos.
    Es duro, aunque liberador, el darse cuenta de cómo esas carencias afectivas por parte de tus padres, van marcando sin darte cuenta durante el resto de tu vida tu forma de valorarte a ti mismo y de comprender y emprender las relaciones afectivas con los demás, sobre todo con tu pareja. Lo cierto es que, como dices en esta entrada, carencias materiales no tuve nunca, pero jamás me sentí querido, importante, escuchado ni comprendido, sino a menudo humillado, ignorado y atendido de mala gana ante mis requerimientos de algo más que pan, vestido y colegio. A menudo recibí calificativos de “tonto”, cobarde, algo retrasado, díscolo, “llorón” y, sobre todo, “egoísta” cuando lo único que buscaba era apoyo emocional ante problemas y situaciones que me abrumaban, me asustaban o no llegaba a saber procesar; pero mis padres (más él que ella, pero ambos) nunca estaban emocionalmente. Su ausencia emocional era constante, incluso entre ellos mismos.
    Me ha costado mucho superar esas secuelas y el falso “altruísmo” (los demás son lo importante; tú eres prescindible e insignificante y estás obligado a aguantarlo todo “por el bien de los demás”) que he arrastrado hasta bien entrada mi madurez. Ya paso de los 50 años de edad, y nunca hubiera logrado salir de esa trampa sin la ayuda de buenos psicólogos, algunas buenas amistades y no poco sufrimiento, hasta que llegué a descubrir el origen de mi permanente insatisfacción emocional. Ahora soy una persona básicamente feliz, capaz de amar y de ser amado, a pesar de lo vivido.
    Por todo ello, valoro y agradezco tanto tu blog, Silvia, de todo corazón. Ayudas tanto con él…

    • Silvia Rodriguez

      Me alegro de corazón, que pueda ayudaros a entenderos y a liberar ese sentimiento de no “ser entendido o querido” en muchas ocasiones es bueno entender que ni siquiera se ha hecho con intención simplemente no se sabe actuar de otra manera es como querer sacar agua de un pozo seco o incluso de donde nunca hubo agua. Ya sé que es un camino largo, pero merece la pena. Es muy liberador entender que igual no es uno mismo el defectuoso, sino que sale de un cadena de carencias.
      Un cordial y afectuoso saludo
      Silvia

      • Jose Manuel

        Muchas gracias por tu bonita y sensible respuesta, Silvia.

        Sí, la otra parte de mi proceso de recuperación y de la capacidad de ser feliz ha consistido en comprender que mis padres no eran “defectuosos” o “negligentes”, sino seres humanos con sus limitaciones y que, muy probablemnete, se criaron ellos a su vez con grandes carencias afectivas, en una cadena que vete a saber dónde y cuándo comenzó; porque en absoluto eran “malas personas”; sólo llegaban hasta donde llegaban, nada más. Ya no les guardo ningún rencor y eso también es muy liberador y hermoso cuando se produce.

        Gracias de nuevo por tu labor y por esta ahí, a un “clic” de distancia, con tu blog.

        Jose Manuel.

      • Carla

        Nadie puede pensar que uno es defectuoso ni por asomo sólo por no entender los “monstruos” con los que le ha tocado vivir. Y tampoco estoy de acuerdo en que se diga q un psicopata o narcisista pueda ser así “sin intención” pq no pueden ser de otra manera o no saben hacerlo mejor. Esa afirmación no es correcta. Son gente dañina, egoísta y sin empatía y saben perfectamente lo que hacen. No desvirtuemos. O hablamos de familias con algún miembro psicopata o narcisista o hablamos de gente que no ha sabido “querer mejor”. Creo q hay una diferencia y no podemos mezclar conceptos. Gracias.

  3. Ana

    Me ha encantado leeros, Silvia y José Manuel. Estoy en pleno proceso y es muy duro. No me veo con fuerzas, me siento tan inadecuada por necesitar expresarle todo esto a mi psicólogo que a veces me siento aliviada y después avergonzada. Avergonzada no de lo que me pasase de niña sino de necesitar mostrarlo para entenderlo yo misma, que no sé si es lo mismo. Da mucha impotencia y rabia comprobar que tus padres no tienen una muestra de cariño hacia tí y sí hacia los demás, y que así será siempre. Todavía no soy capaz de darme cuenta que sí puedo relacionarme con la gente más de lo que yo creo y no dejar que me afecte, que aunque con ellos no pueda ser no significa que yo no pueda. Es muy duro no saber encontrar el amor en otra parte. Yo tengo 49 años y me siento incapaz de tener amistades, pareja, satisfactorias. Tengo amistades pero ocurre lo que digo, y de sentirme con la capacidad de tener pareja ya me olvido, ya pienso que es algo que no está hecho para mí, que yo no sé.
    José Manuel cuánto tiempo necesitaste para salir de este gran bache? Yo llevo luchando casi dos años y se me hace muy cuesta arriba.
    Muy bonito tu blog Silvia, me ha gustado mucho esta entrada.

    Muchas gracias por leerme.

    • Silvia Rodriguez

      Hola Ana, gracias por compartir tu historia con todos nosotras-os. ANa has debido confundirte, Jose Manuel no puede contestarte desde aquí, sólo escribo yo.
      Un abrazo
      Silvia

      • Ana

        Muchas gracias Silvia por tu respuesta.
        En cuanto a José Manuel, no me di cuenta de eso. Pensaba que sí me podía leer.
        Un abrazo.

  4. Jose Manuel

    ¡Hola, Ana!

    Perdona, pues hace tiempo que no entraba en el blog y no ví tus comentarios.

    Yo tardé en empezar a salir de las secuelas de esa situación mucho tiempo; bastantes años. Fue un proceso que no empezó con psicoterapia profesional especializada en dependencia emocional y en vícitmas de la psicopatía y el narcisismo, sino “casualmente” gracias a Internet. Cuando fui, a lo largo de al menos tres años de “curiosear” y recabar información sobre lo que me pasaba, comprendiendo cuál era mi problema y su más que posible origen, es cuando decidí acudir a psicoterapia, momento a partir del que el proceso de recuperación y liberación se aceleró considerablemente. En menos de dos años, haciendo visitas quincenales primero y luego mensuales, conseguí, gracias a la ayuda de la terapeuta y a ser muy sincero con ella y conmigo, así como a seguir sus pautas y los “deberes” que me proponía, empezar a sentirme cada vez más liberado. A veces fue duro y a veces “fácil” y placentero; pero siempre provechoso y enriquecedor, aunque no exento de dolor en ocasiones. En todo caso, no haber pasado por la psicoterapia hubiera sido mucho más doloroso y estoy seguro de que no hubiera avanzado nada o casi nada.

    Un saludo afectuoso, Ana. Hay camino de salida. Encuentra un o una buena terapeuta especializada en estos temas y ponte a ello. Y a Silvia la tienes ya localizada, por cierto. Jeje. Merece la pena, de verdad.

  5. Candy

    Hola Silbia: Yo no tuve carencias afectivas pero si una familia con varios rasgos narcicistas, sumado a eso un padre alcohólico respetable ante todos, una madre perfeccionista que guardaba las apariencias y que me quiso pero al mismo tiempo me hizo sentir mala dentro de la familia, nadie se imagina lo porquería que me siento en mi familia nuclear, todos ven a mi madre como muy buena y a mí como un ejemplo por mi forma de ser y lo que he logrado, pero todo es tan confuso, últimamente siento que mi familia es una farsa, estoy yendo al psicoanalista y llego a la conclusión de que muchas cosas son absurdas, que hemos vivido mucho de las apariencias, que quizás esa buena familia estuvo más en mi imaginación o el discurso de ellos fue bueno y la práctica mala o yo fui la mala, un dechado de defectos y al mismo tiempo muy querida, me dieron tiempo, cariño, lo mmaterial también aunque de una manera confusa ya que mi familia es pudiente pero a veces me sentí como pobre y al final no sé vivir del todo como de clase alta pero tampoco soy pobre pero para mi entorno soy adinerada. en fin, la confusión no solo es en lo económico, también en muchas otras cosas, es raro pero me alejé de ellos y me siento mejor, no necesito su ayuda, me siento más segura sin ellos, siempre sentí que estorbaba al pedirles ayuda, me ayudaban pero al mismo tiempo no me ayudaban o era malo que me ayuden, creo que se sentían mal de ayudarme porque tengo discapacidad visual y temían que sea una inútil, de hecho soy totalmente independiente pero siempre sentí que era una inútil en mi casa, que no aportaba nada a mi familia salbo cuando fui el sostén emocional de mi madre que se siente orgullosa de las hijas que tiene por haber terminado una carrera profecional y ella ante todos es la madre modelo pero que mala hija soy, ha llegado un punto en que no la soporto, ha sido demaciado exigente con nosotras, teníamos que ser las hijas perfectas y para muchos teníamos el padre ejemplar, no habían muchas peleas y supuestamente mi padre era pasífico pero creo que en realidad no lo era, sigo confundida, encuentro más claridad en mi vida ahora que estoy sin ellos, conmigo misma las cosas son de una manera sin esas contradicciones que me confunden. Gracias por este espacio.

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