Pautas para evitar el daño en hijos de psicópatas

publicado en: Dependencia emocional 0

 

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Este post surge a petición de uno de mis lectores, entiendo la demanda porque es una de los asuntos que más debe preocupar al progenitor víctima del abuso narcisista. Me alegro de ver que se empieza a tomar consciencia acerca del perfil de los narcisistas y psicópatas y de las graves secuelas que tiene las relaciones con ellos. Espero y deseo que esta toma de interés social por el tema se extienda, en breve, a la jurisprudencia.

El caso es que los niños son capaces de percibir mucho más del comportamiento de los adultos de lo que generalmente se considera. Por lo general si tienen menos de 4 ó 5 años se cree que no se enteran de lo que ocurre en el hogar o con los adultos, pero esto no es cierto. Los niños pueden percibir las emociones que sienten las personas de su entorno a pesar de que no se es haya contado nada. También son capaces de percibir la energía de los adultos y reaccionar a ella, por ejemplo sin querer saludar a esa persona si perciben mala energía.

Una cosa muy distinta es lo que los adultos hacemos con lo que los niños perciben, en más casos de los deseados, no darle valor o incluso negarle su propio sentir.

 

¿Qué les enseña un psicópata a los niños?

Cuando un adulto no sabe el nivel de desarrollo que tiene un niño tiende a encajarlo donde más cómodo le parece, en nivel de entendimiento cero, en el «NO SE ENTERA, NO PUEDE ENTENDERLO» o peor aún «NO LO VA  A RECORDAR», «LOS NIÑOS SÓLO DICEN TONTERÍAS». El adulto que hace esto está mandando un mensaje terrible a ese niño/a: LO QUE TU PIENSAS NO VALE ( tu percepción o tu pensamiento no es válido) TÚ NO TIENES IMPORTANCIA. Cuando estos argumentos se repiten y la actitud del adulto hacia el niño constantemente es de desaprobación, el menor aprende a considerarse así, poco o nada válido.  Por desgracia lo que se repite con cierta frecuencia cala a nivel profundo en los menores y se mantiene de forma latente hasta que en la adolescencia sale en forma de  actitud y comportamiento.

Cuando ese niño /a llega a ser independiente y autónomo, por la adolescencia y adultez comienza a asumir lo que aprendió: «yo y mis pensamientos no valen» «todo es culpa mía» y copia lo que cree que es válido, las actitudes de quien lo coartó, de quien les dirigió su comportamiento y su pensamiento. A ese niño se le ha invalidado como individuo, se le ha limitado su propio pensamiento y experiencia. A ese niño se le ha impuesto lo que tiene que ser y cómo tiene que pensar, no se le ha permitido ser ni pensar, y ahora estamos contrarreloj para invertir el proceso, porque ya no cree en él.

 

Pautas para educar a hijos de psicópatas y evitarles sufrimiento.

Sé que es de sobra extendido y por la propia psicología que los niños no deben vivir los problemas de los adultos, bien esto tiene parte de verdad y parte que debería llevar un gran «pero» delante. Un pero para los casos de progenitores que les perjudican gravemente la estabilidad emocional y psicológica de sus descendientes y que con gran probabilidad derivarán en problemas en la edad adulta.

No caigas en la trampa «ya se dará cuenta de quién es su padre o madre»

  • Grave efectos de esta trampa, la del tiempo, muchas veces no recuperable. Cuando hablamos de un progenitor con psicopatía, el tiempo corre en contra, porque ellos, los psicópatas, comienzan su andadura de manipulación y abducción de los menores desde prácticamente el principio de sus vidas, lo explico con más detalle aquí.

Por otro lado si analizamos la función de los progenitores o padres y madres es la de crear personas libres y autónomas y a ser posible que mejoren a sus ascendentes. Entonces ¿qué sentido tiene que tú no le enseñes lo que a ti te ha costado décadas en aprender y sólo lo has podido aprender a expensas del sufrimiento? No, este argumento ya no debe valer para los casos de hijos de padres psicópatas, entre otras cosas porque el daño que se recibe no pasa en balde sino que representa un alto coste para el futuro adulto que será ese menor algún día: trastornos de la personalidad, TEPT, dificultad para relacionarse y un afectísima identidad entre otros.

Con esta reflexión no pretendo que se haga un SAP contra el/la progenitor psicópata, no se trata de una campaña de desprestigio, sino de dotar al niño/a de herramientas adecuadas para que sepa reconocer las estrategias de manipulación que está experimentando, para que sepa y entienda que la realidad no es blanca o negra, que hay grises, que la realidad no siempre va a la par que las palabras de un u otro progenitor…  que sepa que en la vida existe en bien y el mal, no para crearle ansiedad, sino para que contemple la posibilidad de la existencia de lo no tan bueno, de las intenciones ocultas, para que sepa defenderse ante ello.

Pintarles un mundo de color de rosa a los niños es criarlos para que vayan directos a una gran crisis personal: la falacia de apelación a la autoridad y la crisis que produce darse cuenta que todo lo que habíamos creído porque procedía de una persona digna de confianza, con autoridad suficiente para creerla (el padre y la madre) no es cierta y ha sido una gran mentira. Poco o nada le queda a esta persona para sostenerse si descubre, que uno de los progenitores es psicópata y el otro/a le ha mentido desde siempre. Evolucionemos ya y cambiemos las premisas que no sirven y desde luego criar niños «en los mundos de Yupi» tiene problemas más graves de los que se creen.

Atiende sus palabras e inquietudes

  • No ignores sus percepciones, mejor habla con el niño/a, explícale lo ocurrido o los posible motivos de lo que ha sentido, siempre adaptado a la edad del menor. Los niños y niñas no son muñecos que no son capaces de percibir lo que ocurre. Por pequeños que sean tienen sus propias sensaciones del entorno de las personas, y de lo que está ocurriendo y no tienen que ser descartadas a priori por el simple hecho de proceder de seres en desarrollo. Los adultos debemos escucharles y poner sentido a lo que ellos perciben y no saben gestionar y pòr supuesto debemos ser coherentes, lo que les decimos no debe ser diferente a lo que hacemos.

Si un niño no quiere saludar a una persona, o no quiere jugar con otro niño, no le obligues, primero pregúntale ¿por qué? y a pesar de que te parezca rara su respuesta o sin fundamento sigue indagando. Muchas veces lo que ocurre en los menores por su corta edad es que no saben explicar con palabras exactas lo que perciben pero para ello está la ayuda del adulto. Si esta persona o niño le crea inseguridad o malestar o es de las que hacen gracias sin gracia a cerca de los niños, es motivo suficiente para que el propio menor se proteja, no debemos forzar a hacer a lo que no quiere y tiene un motivo para no querer.

Enséñale a identificar las emociones que una mala experiencia le hace sentir

  • Ayúdale a que identifique las emociones y sentimientos ante determinadas conductas y/o personas. Esta premisa viene a colación de la anterior, usar las situaciones donde realmente ha sucedido algún conflicto en el que los dos estáis presentes para hablar de cómo se ha sentido e identificar las emociones, también para, aprovechando la ocasión, dar validez a las emociones y sentimientos que es capaz de identificar.

Por ejemplo: si el otro progenitor ha tenido una reacción desmesurada a algún comportamiento del menor, en normal que se sienta frustrado, que tenga miedo y esté triste ¿no crees? entonces no podemos, ni debemos decirle «no pasa nada» por que entonces lo que le enseñamos es que cuando uno se enfada puede perder los límites y pronto el niño o niña hará lo mismo.

  • Pregúntale cómo llega a esa conclusión

No le mientas respecto a las acciones

  • No le mientas, NUNCA. Cuando el otro progenitor es narcisista o psicópata integrado no niegues que su forma de actuar con sus propios hijos es dañina, no justifiques las acciones del otro progenitor, no le niegues los hechos pensando que así sufrirá menos. Quizá sí ahora sufra menos pero sin duda alguna llegará el día que los sufra todo de golpe más la decepción de haber sido engañado/a todos estos años.

Explícale las consecuencias de tus comportamientos

  • Explícale la intención de tu comportamiento. Hay momentos que actuamos de una forma que los niños pueden pensar que no los queremos o que nos ponemos de parte del otro o que no nos importan y en mayor medida si el otro progenitor es psicópata o incluso que vamos en contra de ellos, de sus derechos o sus libertades. Explícale que hay situaciones que las consecuencias o pueden ser peores si tomas el camino esperado que cuando te callas y no le defiendes no es porque dejes de quererle o porque te pongas en su contra, sino para que el conflicto no vaya a mayores. Hay ocasiones que una acción pueden empeorar mucho las circunstancias y es mejor evitarlo por su propio bien.

Me comentaba una madre que su hijo, ya adulto, le echaba en cara que no había sido cariñosa y que nunca le había defendido. Ella se sentía culpable y reconocía los hechos, pero se dió cuenta que lo hacía para protegerlo. Después tomó consciencia de que no podía hacer otra cosa, porque entonces empeoraba la situación, el padre se enfadaba aún más y las consecuencias eran peores. En este caso y en la mayoría, los psicópatas pretenden que el niño/a no tenga cobijo, que se sienta solo para poder tener dominio absoluto del menor y sobretodo que aprenda quien manda y cuales debe ser su comportamiento para con él o ella.  En el caso que este acercamiento se dé cargan con mayor agresividad sobre ambos, y el conflicto se agrava.

Cuéntale como es el perfil de los/as narcisistas y psicópatas

Poco a poco ve contándole cómo funcionan los narcisistas y/o psicópatas. Si te ha costado años o incluso décadas descubrirlo a ti y te ha provocado mucho dolor en tu vida debes ayudarle en descubrirlo con mayor premura con el fin de evitarle todo lo que sea evitable como la culpa, sufrimiento y decepciones constantes con la que suelen crecer y que no pasan en balde , para ello:

– Enséñale sobre las manipulaciones que sabes detectar

– Enséñale todo aquello que no debe aguantar  de nadie y mucho menos de un ser querido

– Enséñale que las palabra si no son apoyadas por los actos no sirven de nada.

 

Estas son directrices generales que se deben usar con precaución, dependiendo el caso particular, de la edad del menor y de la situación de cada familia.

Se recomienda orientación profesional para cada situación, puesto que mal usadas puede agravar las secuelas.

 

 

 

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