2 Respuestas

  1. naoc

    Yo sólo reacciono a tus mamarrachadas y torpezas. Quieres que sea proactivo y te haga cosas por gilipollez, eh????
    Esa escena se repite siempre que le pregunto qué pasa y me responde: “a ti qué te importa”, o “calderos”, y añade que no tiene que dar explicaciones a nadie y menos a mí, de sus actos.
    Y posteriormente me trata como un objeto, me lleva y me trae donde y cuando quiere, y yo no puedo ni opinar, porque no me lo he merecido por algún supuesto desmán, y me castiga si mi tono de voz no es adecuado, y piensa que le he censurado lo más mínimo. Y si pido respeto, me dice que basta que pida una cosa para que él me dé lo contrario. Que haber respetado yo el plegarme a sus deseos, que al no haberlo hecho, que ahora tengo lo que merezco (desprecios, gritos, malas caras, imposiciones de todo tipo y en todo tipo de cosas). Y así sigue, taladrándome la cabeza.
    Nunca voy a poder tener una relación normal con él, y dice que si yo he cometido una torpeza que le ha ofendido, si he abierto la espita, no me corresponde a mí cerrarla, que él hará lo que quiera y como quiera y yo a joderme y aguantar. Lo que normalmente se traduce en gritos, desprecios e insultos. En público y en privado.
    Ya no lo soporto más, he visto sus manipulaciones, gracias a páginas como la tuya, Silvia, pero aunque llevo cinco días de contacto cero, estoy fatal, sólo me apetece meterme en la cama, sé que no debo querer que se comunique, y que si lo hace no debo volver a quedar con él, pero una parte de mí que debe ser tan anormal como él dice que soy, se muere por hacer bien lo que él dice que hago mal, y conseguir que me “perdone” y me haga sentir bien. Me odio por sentirme así. Me ha despojado hasta de mi dignidad.

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