Con Gabriel deben cambiar las cosas.

 

No me gusta hablaros de temas que están en el candelero para aprovechar el tirón de noticias tan desagradables como la de Gabriel Cruz, pero en esta ocasión sí que voy a plantear una reflexión sobre el tema de los/as psicópatas y el necesario replanteamiento social al respecto.

A todos nos ha dolido la noticia del hallazgo del cuerpo sin vida de Gabriel, y la gran mayoría se sorprende de la existencia de perfiles como el de Ana Julia, personas perversas que no aparentan lo que son capaces de hacer. Los/as psicópatas (en el caso de que así lo fuera Ana Julia y desde mi conocimiento y por la información aportada por los medios así lo parece) saben fingir muy bien y se suelen camuflar socialmente con bastante eficacia. Sin embargo, siempre hay señales que debemos saber detectar y tomar en cuenta para tomar decisiones con mayor acierto.

 

Los- las psicópatas mienten patológicamente, son manipuladores al extremo se ensañan con los perfiles más débiles, no sólo con niños/as sino también con adultos/as débiles o en momentos de debilidad. Se sabe que el niño no quería estar con ella y que había dicho que ojalá se quedara en su país y no volviera, pero supongo que todos le daban más credibilidad a la versión de un adulto que a la de un niño. Ante la multitud de casos que últimamente aparecen en los medios de comunicación acerca de este tipo de perfil, debemos de dejar ya de hablar de los/las psicópatas como algo ajeno a la realidad social y tomar consciencia de ello.

 

Con Gabriel Cruz debe empezar a cambiar la visión a cerca de los psicópatas.

 

Los/las psicópatas están entre nosotros/as. Según  Iñaki Piñuel habla de un porcentaje de entre un 10 y un 12%, de la población es psicópata, y si bien éstos/as no avisan de su crueldad o perversidad, sí que hay características que los identifican y que debemos aprender para no seguir repitiendo los mismos errores ni negar, tapar o minimizar su existencia.

Es imprescindible además porque a pesar de llevar una vida parasitaria, aprovechándose e incluso viviendo de los recursos de otra persona, se suelen situar en profesiones y posiciones de poder, como son la política, el derecho, la medicina, incluída la psiquiatría, la psicología y últimamente en el sector de la comunicación y el marketing digital, lo que les facilita el acceso a información privada de las personas de la que sacar provecho debido a la confianza que se deposita en el profesional en cuestión. 

De los/as psicópatas lo que más se conoce es por el cine y a través de delitos muy llamativos, esperpénticos y de gran crueldad. Pero las características de los/las psicópatas que son la crueldad, la perversidad y la carencia de empatía de sus acciones, en las que la ganancia que obtienen es desproporcionada con la magnitud de los hechos cometidos, no se limitan a delitos de sangre, muerte o violación, sino que también otros como la estafa y el robo son propios de estos perfiles, y no por ello menos importantes. Por otra parte, no debemos olvidar que cuando estamos hablando de una patología de personalidad no suele tratarse de hechos puntuales, sino que una vez descubierto el delito, si miramos hacia atrás en la vida de esas personas, suelen haber más transgresiones de las normas sociales y de convivencia y señales que indicaban que no eran tan buenas personas como pretendían hacer creer, como en los casos de Ana Julia, “El chicle”, José Bretón, Asumpta Basterra, etc.

Estas semanas se ha debatido en los medios sobre informar o no a los/as niños (as de la existencia de este tipo de personalidades y, en mi opinión, es absolutamente necesario. Creo que no es  acertado hacerles pensar que todo el mundo es bueno, como durante generaciones se nos ha hecho creer, porque lo que hemos conseguido así es llegar a un punto en el que las personas con una capacidad moral ajustada poseen un umbral bajísimo en cuanto a la concepción del bien y del mal, otorgando argumentos racionales a comportamientos que no lo son y teniendo como resultado escasa capacidad de reacción ante personas con intenciones egoístas y crueles, permitiendo así que se abuse de ellos/as. Para poder transmitir la realidad en la que vivimos primero hay que hacer cambios sociales, y no sólo con un nuevo y más duro tratamiento desde el ámbito de la justicia, sino también desde nuestras creencias como adultos/as, para proteger mejor a los/las niños/as y a nosotros/as mismos/as..

A nadie le gusta que le hagan daño a sus hijos/as ni a ningún ser querido, pero cuando este procede de personas que estaban insertas en el ámbito familiar y/o cercano, debemos plantearnos qué ha fallado o qué ha ocurrido para que sucedan hechos tan inesperados. Y es por esto por lo que cobra absoluta importancia que aprendamos todos a identificar las características del perfil de los/las psicópatas, es decir, a saber ver entre las aparentes buenas intenciones que muestran, sus verdaderas intenciones: por mucho que con palabras digan lo contrario, muestran una carencia de sentimientos hacia los demás y su ganancia o éxito propio están habitualmente por encima de cualquier otro motivo o persona. Si bien la única persona culpable en el caso de Gabriel es obviamente Ana Julia, la existencia de este tipo de perfiles entre nosotros nos obliga no sólo a cuestionarnos nuestras creencias sino también a aprender las herramientas adecuadas para identificarlos y alejarnos de ellos. De lo contrario, seguirán viviendo entre nosotros/as y seguirán sucediendo hechos tan tristes como la muerte de Gabriel. 

 

 

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4 Respuestas

  1. Gracias. Hay que tomar conciencia y estar preparado para detectar a estos psicopatas( hombres y mujeres).

    • Silvia Rodriguez

      Así es Rafa, espero que poco a poco no sean un perfil tan desconocido para la mayoría.
      Un abrazo
      Silvia

  2. Totalmente deacuerdo.
    Se esta avanzando al destapar y luchar contra el bulling, al dar informacion sobre la legitimad de todo genero y opcion que no atente a la libertad de los demas…. y aun es preciso avanzar mucho mas en el camino de la verdad. Y la verdad es que existen el bien y el mal, que se debe aprenderse a distinguirlos, que se debe saber que contra el mal hay que poner barreras y defensas, que las “leyes” son instrumentos cambiantes y nunca excusas para el abuso….
    Y aun falta bastante para eso. Para mi fue un gran alivio y una gran ayuda descubrir blogs como el tuyo. Tarde mas de 50 años y ojala hubiera sido mucho-mucho antes!

    • Silvia Rodriguez

      Gracias Luisa por participar y por tu opinión, ojalá este aprendizaje fuera más rápido…
      Un abrazo
      Silvia

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